Las
elecciones en EEUU: La
democracia de la desilusión
Se
acercan las elecciones de medio mandato en EE.UU. en un clima de creciente
incertidumbre entre los votantes, motivado por las posturas contradictorias del
presidente estadounidense. Javier Rodríguez Carrasco conversa con el periodista
e historiador César Vidal en 'ZOOM+' para identificar las variables
determinantes en la fluctuación del voto y evaluar el panorama político
proyectado para Donald Trump tras los comicios.
Estados Unidos se acerca a un momento crítico
Estados Unidos se acerca a un momento crítico en
su historia más reciente, y lo digo sin exagerar. Creo que es un momento
definitivo y definitorio, porque estas elecciones de medio término que ya
tenemos aquí pueden marcar un hito de una crisis, de una parálisis en la
sociedad y también a nivel político, que nos está enseñando los cismas y la
división social que existe y que nos está dejando entrever cómo está o puede
estar cambiando la clase política en Estados Unidos.
Pero habría que hacerse la pregunta de si los
ciudadanos se creen realmente que estas elecciones pueden cambiar su historia
o, mejor dicho, su presente y su futuro más inmediato. Empezamos.
De decepciones a promesas incumplidas
Desde decepciones a promesas incumplidas, a
guerras que se han iniciado pese a decir que Trump era el pacificador, a una
corriente que han querido seguir los demócratas, que parece que han estado
trabajando como hormiguitas en silencio, esperando los errores de su rival.
Hemos llegado a estas elecciones de medio término, en las que la sociedad
estadounidense suele votar con la mano en el bolsillo, pero esta vez no sé si
las condiciones en las que se dan las elecciones y los comicios, César, nos
hacen pensar que la gente puede dar un voto con otra motivación y no por el
bienestar de sus bolsillos, sino por otro tipo de factores. ¿Tú cómo lo ves?
El bolsillo y la decepción
– Hay varias cosas que se conjugan. Por
supuesto, el bolsillo pesa mucho y pesa también la frustración. Para ser
honrados, la verdad es que las elecciones de midterm, por regla general, las
pierde el partido del presidente que está en el poder. Solo ha habido dos
excepciones históricas.
Una fue en el año 34, en medio de la Gran
Depresión, que los demócratas ganaron el control del Legislativo, a pesar de
que en la Casa Blanca estaba un demócrata, Franklin Delano Roosevelt. Y la otra
excepción fue a inicios de este siglo, cuando el presidente era Bush hijo y,
sin embargo, los republicanos ganaron con bastante diferencia, sobre todo
porque Bush hizo una campaña muy agresiva en medio de lo que se llamó la guerra
contra el terror.
Teóricamente, los republicanos tendrían que
perder algo en estas elecciones, aunque eso no necesariamente significa perder
el control de las cámaras. Pero esa teoría, que es la teoría histórica, en este
caso es mucho más dura, porque el gran problema que ahora mismo tiene el
Partido Republicano es la desilusión del votante republicano, sobre todo el
votante MAGA, de ese votante que llevó a Donald Trump por segunda vez a la Casa
Blanca con la idea de que la inflación se iba a reducir, de que la vida iba a
ser más barata, pero también de que no íbamos a tener guerras en el exterior. Y
la verdad es que en ninguno de estos puntos Trump ha respondido a las promesas
electorales.
¿Por qué no ha cumplido las promesas?
César, ¿por qué no ha respondido a las promesas
electorales? ¿Porque no ha podido, porque no le han dejado, porque se ha visto
obligado a no cumplirlas por algunos poderes fácticos que no conocemos o de las
presiones quizá de algunos lobbies? ¿Por qué crees tú?
– Yo creo que Donald Trump no se ha resistido a
las presiones de lobbies, como podía ser el complejo militar industrial o como
pueden ser los lobbies sionistas. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, la
guerra de Irán fue desaconsejada directamente tanto por la CIA como por el
Pentágono. Es decir, la CIA y el Pentágono advirtieron a Donald Trump de que no
iba a caer el régimen iraní, de que no era posible aplastar a los iraníes, que
se podía bombardear el país, pero que realmente esa guerra no podía acabar con
una victoria.
Y con un gabinete que estaba dividido entre
aquellos que decían "mejor no atacamos a Irán" y los que decían
"mejor no atacamos a Irán, pero si usted lo hace, señor Presidente, yo lo
apoyo", como fue el caso de Marco Rubio, Donald Trump prefirió ceder a las
presiones de Netanyahu y de los lobbies sionistas y ir a esa guerra.
Eso ha tenido un efecto muy negativo en la
visión de la administración Trump. Primero, porque más del 60 % de los
ciudadanos americanos estamos en contra de esa guerra. Segundo, porque ha
significado una subida todavía mayor del coste de la vida y en un área tan
absolutamente sensible como es, por ejemplo, los artículos de primera
necesidad, desde el precio de la gasolina al precio de los alimentos. Y en
tercer lugar, porque esto ha sido llover sobre mojado en la idea de que
realmente Donald Trump no respeta sus promesas. No ha terminado con la guerra
en Ucrania, no ha controlado la inflación, no ha reducido la deuda pública, que
ha marcado un auténtico récord en estos primeros años de su administración, nos
ha metido en otra guerra y verdaderamente nada hace pensar que vaya detrás de
una idea del hacer América grande otra vez.
Políticos camaleónicos
César, habría que decir, desde mi punto de
vista, que a veces los políticos son camaleónicos, dependiendo de lo que les
convenga. Se ponen el color de la piel dependiendo de la ocasión, como dice la
canción. Hemos hablado de cómo este conflicto de Irán le puede costar la
confianza y esa decepción por parte del movimiento MAGA, pero también hemos
visto cómo muchos en elecciones anteriores, por ejemplo, en las presidenciales,
no querían que se mandaran todos esos fondos a fondo perdido, por ejemplo, a
Ucrania, una guerra que no entendían. Muchos de los ciudadanos de Estados
Unidos ni tan siquiera pueden situar dónde está ahora mismo Ucrania, dónde está
Dombás.
Es decir, al final, todas estas políticas
beligerantes, todas estas presiones hacen que republicanos o demócratas tampoco
difieran tanto. Es decir, quizá este voto que vamos a tener en las midterm sea
un poco más por el tema visceral, por sentirse engañados, que por las promesas
o por algo que se vaya a hacer. Yo creo que la desilusión va a pesar mucho.
La decepción pesa más que el entusiasmo
Las últimas encuestas coinciden en varios
aspectos con muy poquita diferencia. Primero, los demócratas avanzan, pero muy
poco. No existe un entusiasmo popular por las ofertas de los candidatos
demócratas. Pero, junto con esa falta de entusiasmo, existe mucha más
decepción, más cansancio y más rabia en el votante republicano.
Y el gran temor de Trump y del Partido
Republicano es que el votante republicano, especialmente el votante MAGA, no
vaya a votar como un voto de castigo. Y esto está tan claro que, por ejemplo,
la campaña electoral y sobre todo el apoyo que Donald Trump está dando a los
candidatos republicanos, se está produciendo sobre todo en estados rojos, es
decir, en estados de mayoría republicana. Los estados azules se dan por
perdidos y se está planteando una campaña para poder mantener el voto
republicano, y en algún caso, con algún candidato que de manera cortés y
educada le ha hecho saber a Donald Trump que preferiría que no lo apoyara.
"Da igual a quién votemos"
Si han escuchado a nuestro invitado, a César, se
habrán dado cuenta de que ha repetido un par de veces la palabra decepción. Y
yo creo que eso es lo que tiene ahora mismo dentro gran parte de la sociedad de
Estados Unidos, pero decepción con administraciones anteriores y decepción con
esta, que también está viendo que no está cumpliendo con esas expectativas.
Hablaba el otro día César con un profesor de una
universidad de Estados Unidos en este mismo programa, con Jorge Mahfouz, y
decía que a la gente parece que se la permite votar o ir a votar porque
realmente no decide nada. Yo no sé si existe este halo de desilusión de que
nada cambia en las elecciones por parte de Estados Unidos y que se mueven más
por tendencias o por otro tipo de factores. ¿Cómo palpas, cómo ves tú a la
gente, a la sociedad en la calle en Estados Unidos, como pensando: "Da
igual a quién votemos"?
Un cuarto de siglo de decepción creciente
– Yo creo que ha habido un proceso que se viene
extendiendo en todo lo que llevamos de siglo, llevamos más de un cuarto de
siglo, y ha sido un proceso de desilusión creciente. Es decir, si a principios
de siglo la idea de la guerra contra el terror y la guerra internacional pudo
entusiasmar a una parte importante del electorado americano, el hecho de que
esas guerras se prolongaran, de que fueran costosas, de que no se tradujeran en
un avance del nivel de vida de los americanos, ya fue creando mucha desilusión.
Para colmo de males, y en medio de toda esa
enorme desilusión, se produce una decisión del Tribunal Supremo en el año 2012,
por cinco votos contra cuatro, que permite un gasto ilimitado en las campañas
electorales de las grandes corporaciones, de las ONG y de los sindicatos. Es
decir, de pronto, aquí no hay un límite para dar dinero a los candidatos, pero
obviamente un sindicato compite mal con Amazon o puede competir muy mal con
BlackRock o con grandes corporaciones. Y eso crea una desilusión mayor.
Yo diría que la desilusión se eclipsa un poco
durante el primer mandato de Obama, en la idea de que efectivamente Obama
podría cambiar las cosas, que no las cambió. Se eclipsa también un poco desde
el otro lugar en el primer mandato de Trump, porque Trump promete que va a
acabar con el pantano, que lo va a secar, que realmente se acabó esa época y
además se presenta como un outsider. Pero esas esperanzas acaban en la época de
Biden. Biden es un personaje que provoca una guerra en Ucrania y esto tiene muy
poca discusión dentro de la gente medianamente informada en Estados Unidos, es
un personaje que apoya el genocidio de Gaza y en buena medida ayuda a Trump a
regresar a la Casa Blanca. Pero la política de Trump no está siendo
sensiblemente mejor, incluso ha aceptado esa guerra con Irán.
Y en estos momentos hay un sentimiento creciente
que yo no he conocido jamás en Estados Unidos en décadas, que es la idea de que
para salir de la situación en la que estamos tendría que aparecer un tercer
partido. Y un tercer partido que defendiera los intereses de los ciudadanos de
a pie, que defendiera los intereses de los americanos por encima de los
intereses de los lobbies, que son los que finalmente deciden la política.
Fracciones dentro de los partidos
Lo que pasa que en una política tan tradicional
o tradicionalista como la que hay en Estados Unidos, con este bipartidismo, lo
sabemos, incluso sí se pueden estar generando, yo no sé si tú lo ves así, ahora
me das tu opinión, algunas corrientes dentro de los propios partidos.
Es decir, tenemos por un lado los republicanos,
que estaba esa parte MAGA, y después están los neocons, si se puede decir así,
el ala más fuerte. Después vemos a unos demócratas, entre comillas, un poco más
moderados y vemos unos demócratas que se pueden llamar, o lo que han calificado
comunistas, socialistas, que se ha dicho por parte de los republicanos,
digamos, un poco más radicales. Y yo veía todas estas divisiones y no sé cómo
iban a quedar dibujadas las cámaras. Y cuando has hablado de esa ciénaga y de
ese establishment, yo no sé si la llegada o que pudiera haber algún tipo de
terremoto político con la llegada de estas personas que están más hacia un lado
a otro, en este caso de demócratas un poco más radicales, si ese establishment
les va a permitir tener ese margen de maniobra, si lo va a tolerar o de qué
manera lo va a controlar. ¿Cómo piensas tú?
Dos pinceladas para situar la situación
– Te voy a dar dos pinceladas un poco para poder
situar lo que sucede en estos momentos. Primero, lo que aquí se califica y
califican los medios y califican políticos y gente de la calle como socialista
o comunista, son situaciones que en un ámbito europeo acepta hasta la derecha
más reaccionaria. Es decir, aquí es muy fácil que califiquen de socialista o de
comunista un sistema de salud público. Aquí es muy fácil que te califiquen de
socialista o de comunista un sistema de enseñanza público o becas muy
generalizadas para la enseñanza universitaria. Eso en Europa, hasta la derecha
más reaccionaria no se le ocurriría negarlo. Es algo que no discute ni la
izquierda, ni la derecha, ni nadie. Ese es un primer aspecto que me parece
tremendamente importante.
Y en segundo lugar, la financiación de los
partidos políticos es muy importante. Si uno tiene en cuenta que el 100 % del
Senado, demócratas y republicanos, recibe dinero de la AIPAC, que es uno de los
grandes lobbystas, no el único, pero uno de los más importantes en este país, y
que en el caso de la Cámara de Representantes es más del 95 %, ¿quién puede
creer que, por ejemplo, va a cambiar la política exterior en relación con el
Estado de Israel? Es impensable. Y si ya entramos en otras formas de
financiación, como pueden ser las empresas de inteligencia artificial, Silicon
Valley o la Big Pharma, evidentemente eso es impensable.
Te pongo otro ejemplo más que creo que termina
de mostrar lo que es esta situación. Ahora mismo, una de las grandes batallas
en Estados Unidos es si se consigue la subida o no del salario mínimo. El
salario mínimo en Estados Unidos no se sube desde hace 17 años. Y solamente
algunos de los lobbies que hay, por ejemplo, el lobby que agrupa a McDonald y
todas las cadenas de comida rápida, se ha gastado decenas de millones de
dólares en los últimos años para que no se suba el salario mínimo federal.
Donde se ha conseguido subir el salario mínimo es porque ha habido una votación
en un estado, y da lo mismo que haya sido demócrata o republicano. Los
ciudadanos han votado a favor de la subida del salario mínimo, pero el salario
mínimo federal sigue sin subirse desde hace 17 años. Es algo tremendo. Insisto,
cuando han podido votar los ciudadanos, sea un estado republicano o demócrata,
han votado a favor. Pero en el Congreso y en el Senado no hay manera de
desbloquear la situación. Los lobbies son los que pagan esas campañas.
Una democracia manipulada por los lobbies
Quería parar un segundo, César, y decirle a la
gente: ¿se dan cuenta de lo que nos está contando? ¿Se dan cuenta de la
gravedad de este asunto, de esa democracia, que es la que se intenta vender por
todo el mundo y que está manipulada por esos lobbies, lobbystas, por las
grandes tecnológicas, que depende la política exterior y también la interna de
lo que decidan esas corporaciones, de lo que decidan otros países? ¿Se puede
decir que la política de Estados Unidos a nivel exterior es la de Israel en
muchos casos, como estamos viendo? Claro que sí. Y que existe una especie de
bloqueo ahora mismo.
Lo que sí que no sé es si va a haber un bloqueo
semental en la gente por estas votaciones, por la situación en la que está el
país. Yo hablaba de una crispación social y de esa fractura, que yo creo que la
sociedad de Estados Unidos está muy fracturada y yo creo que también las
cámaras lo van a estar.
¿Qué pasa si Trump pierde la Cámara de Representantes?
Dependiendo de los resultados, ¿tú crees que
Donald Trump, si pierde esa Cámara de Representantes, como se da prácticamente
por hecho, va a tener las manos atadas o va a hacer algún truco como Houdini,
como se suele decir, para escaparse y seguir determinando las políticas o a
través de órdenes ejecutivas, etcétera? Porque si hay algo que es muy
importante es que se puede bloquear, por ejemplo, el presupuesto adicional para
el Pentágono, por ejemplo, o si hay un presupuesto bloqueado, ¿cómo se va a
mover la primera potencia del mundo, el país excepcional, cómo se va a mover en
dos años, César?
– Vamos a ver, más de la mitad del presupuesto
federal va a Defensa, que por cierto, el secretario de Defensa ya no es
secretario de Defensa, sino que es secretario de la guerra, lo cual seguramente
es más honrado en cuanto a la calificación. Pero más de la mitad del
presupuesto federal va a gasto militar. Es algo verdaderamente impresionante.
¿Eso va a cambiar? Va a ser difícil que cambie,
porque es que el Partido Demócrata es tanto o más belicista que el Partido
Republicano. Y de hecho, no hay nada más que ver lo que ha sido la experiencia
de Biden o la del mismo Obama para darse cuenta de que es así. Ahí existen intereses
del complejo militar industrial que tienen en buena medida secuestrada la
política económica y la política internacional de los Estados Unidos.
Yo no creo que eso vaya a cambiar sensiblemente,
pero sí puede cambiar sensiblemente la posición de Donald Trump, porque desde
luego, con un Congreso de mayoría demócrata, no digamos ya si además el Senado
tiene también mayoría, le pueden hacer pasar muy mal rato a Donald Trump, por
muchas razones, porque hay situaciones que cada vez son más escandalosas.
Por ejemplo, el Washington Post ha publicado
hace muy poco la lista de donantes para el gran salón de baile que quiere
inaugurar en la Casa Blanca Donald Trump. Donald Trump prometió que ese salón
de baile lo iba a costear él. Era algo megalomaníaco, pero si se lo iba a pagar
él, no estaba mal. Pero el problema es que él no ha puesto un céntimo y, por el
contrario, ahí ha aparecido Microsoft, Amazon, Blackrock y Lockheed Martin,
dando millones de dólares para el salón de baile. En algún caso, son compañías
que dependen de contratos con el Estado. En otros casos, quien ha dado millones
ha sido algún delincuente indultado, como de hecho un banquero venezolano,
Venturini, que se vino a Estados Unidos, que estaba condenado, que le redujeron
la condena después de dar la donación para el salón de baile y que finalmente
en enero Donald Trump lo indultó.
Ya puedes imaginarte que cuando te enteras de
que Donald Trump lleva prácticamente recogidos 200 millones de dólares de
millonarios que dependen de contratos con el Estado, esto muy buena sensación
no da.
Impeachment: ¿a quién beneficiaría?
Cuando dices que a lo mejor no va a tener tanto
margen de maniobra o que puede haber ese impeachment, a mí siempre me viene a
la cabeza que no sé si le va a venir mejor el impeachment a los republicanos
para intentar cambiar de figura y que J. D. Vance, como en el fútbol, calienta
que sales. Parece que se está alejando un poco de ese tono tan fuerte como el
de Donald Trump, incluso con el tema de Israel, o si le va a venir bien a los
demócratas.
Lo digo por el tema de los republicanos, porque
estamos viendo movimientos. Algunos están señalando ya a Hegseth, que puede ser
ese chivo expiatorio o la cabeza de turco que se le está señalando para
exculparse de todo lo que ha sucedido con Irán. Tenemos a J. D. Vance, que está
muy fuerte, aunque Marco Rubio también está apretando el acelerador. No sé qué
cambios se pueden estar dando. Primero te quería preguntar por el tema de los
republicanos y después de los demócratas, pero ese impeachment yo no sé a quién
le vendría mejor.
– Vamos a ver, a Donald Trump seguro que no,
porque aunque el impeachment es prácticamente imposible que prospere por el
Senado, puede hacer la vida muy amarga. La segunda parte de este segundo
mandato a Donald Trump le puede hacer una vida tremendamente amarga.
Siempre se ha pensado que J. D. Vance iba a ser
el delfín de Donald Trump. Él siempre ha querido marcar distancias para dar una
imagen de que es un personaje más moderado, más sopesado, más fiable. Pero la
verdad es que en los últimos tiempos no pasa por su mejor racha, entre otras
cosas porque las conexiones que él tiene con Peter Thiel, que es uno de los
grandes popes de Silicon Valley, aunque se haya ido a vivir a la Argentina
recientemente, no le deja en buena situación. Es decir, la conexión de J. D.
Vance con Peter Thiel, por un lado, y con el Opus, por otro, no le ha ayudado a
mejorar su imagen.
En el caso de Marco Rubio, la opinión está muy
dividida. Hay quien considera que es un absoluto inútil, que las cuestiones
importantes de la diplomacia quien las está decidiendo es el yerno de Donald
Trump, Jared Kushner, y que, por el contrario, Marco Rubio está un poco de
figura decorativa, pero también hay un cierto sector en Washington que
considera que Marco Rubio es un personaje duro, pero que es más amable, más
joven, más aceptable que Donald Trump y lo prefieren a J. D. Vance. A mí no me
extrañaría que al final quien se abra camino sea otro y no va a ser Hegseth,
porque hay un sentimiento no solo de que tiene que ser un chivo expiatorio,
sino un sentimiento generalizado de que es un personaje que ni siquiera
psicológicamente está bien. La sensación esa es así. La impresión que da el
señor Hegseth a veces no es de mucha cordura. Esa es la realidad.
Los demócratas: esperar el error del rival
Yo no sé un poco la temperatura que tiene el
Partido Demócrata, porque yo no veo muchísimas propuestas. Lo que sí que vemos
es que hay algún ala que está más pegado a unas posturas más radicales. Los
demócratas, acordémonos de cómo fracasó toda esta ideología woke que se ha
intentado imponer y que Donald Trump dijo que arrasaría y se vio en las
elecciones. Una ideología en la que se han gastado tantísimo dinero y que no
les ha llevado a un pacifismo, sino que nos trajo más militarismo y más
guerras, como nos has dicho con Biden, incluso en el conflicto de Ucrania. Yo
propuestas no veo por parte del Partido Demócrata. Es más como que está
esperando los errores no forzados de su rival, como en el tenis.
– Yo creo que en el caso del Partido Demócrata
están buscando encontrar a alguien que dé una imagen de moderación e incluso
una imagen de cristiano progresista. Es decir, que no sea un cristiano apegado
al conservadurismo, sino de alguna manera progresista. Por supuesto, hay gente
que sigue hablando de Kamala Harris o de la esposa de Obama, pero yo me fijaría
más en candidatos, por ejemplo, del perfil de Talarico. Vamos a ver qué pasa
con Talarico en estas elecciones, pero Talarico sería un poco la imagen que se
va abriendo camino por alguno de los pasillos dentro del Partido Demócrata.
Es decir, una persona, no voy a decir que está
situada a la izquierda, porque la izquierda en Estados Unidos no existe. Esa es
una realidad. Pero efectivamente una persona que no sería conservador, que
tendería la mano hacia el hombre de la calle, que es el origen siempre del
Partido Demócrata, que sería sensible hacia las minorías étnicas y que hablaría
de un cristianismo compasivo. Es decir, no es un cristianismo nacionalista, no
es un cristianismo belicista, sino compasivo hacia los desposeídos de la
sociedad, hacia las minorías étnicas, hacia los inmigrantes, etcétera. Y
Talarico, además, es un personaje que ha estudiado teología y estuvo a punto de
ser pastor.
No te estoy diciendo que el candidato del
Partido Demócrata vaya a ser Talarico, aunque estoy prácticamente convencido al
100 % de que es uno de los que va a saltar a la palestra, pero seguramente el
Partido Demócrata va a buscar un perfil de un hombre joven, abierto, de tono
compasivo y, si me apuras, hasta con unas gotitas de cristianismo real o
supuesto.
Conclusión: una pantomima de la política
César, muchísimas gracias por haber estado con
nosotros, haber hecho esta radiografía tan exacta y tan perfecta de esa situación
que tenemos en Estados Unidos en estas votaciones de medio término. Veremos si
esa situación de parálisis y de fractura social en la que yo creo que se va a
ver inmerso el país llega o no llega después de estas votaciones en las que
parece que nada se puede mover o muy pocas cosas pueden cambiar, como solíamos
decir. No sé si este terremoto que esperan algunos vaya a llegar, porque
estábamos diciendo lo de siempre. La clase política en Estados Unidos poco
puede cambiar, bien sean republicanos o demócratas, rojos o azules. Así que
nada, César, muchísimas gracias y te mando un abrazo fortísimo.
– Igualmente, un abrazo muy fuerte. Un abrazo.
Termino el programa de hoy con una conclusión
por mi parte, a ver qué les parece. Desde mi punto de vista, hoy ha quedado
claro en esta charla que hemos tenido con César, que la política de Estados
Unidos es una pantomima, que la política de Estados Unidos es cartón piedra,
que la política de Estados Unidos se trata de marionetas, de figuras colocadas
que ejecutan las órdenes de corporaciones, de lobbies y de intereses externos.
Pueden prometer mucho en las campañas. Vamos a vivir mejor, vamos a pagar menos. Nada de guerras, nada de impuestos para después tener lo que hemos tenido, tanto con republicanos como con demócratas. Veremos en qué situación queda Donald Trump, veremos en qué situación quedan las cámaras y veremos qué sucede con la sociedad de Estados Unidos, que ya está harta de esta clase política que les miente año tras año, les lleva a guerras año tras año y no ve ningunos beneficios. Ya han visto. Salario mínimo interprofesional sin subirse desde hace 17 años y esa es la mayor economía del mundo. Les dejo pensando.
Datos biográficos y profesionales de César
Vidal:
Nacimiento y formación: Nació en Madrid. Es doctor en Historia (con
premio extraordinario de fin de carrera), además de contar con estudios y
grados en Derecho, Filosofía y Teología. [1, 2,
3, 4]
- Medios de
comunicación: En España trabajó en cadenas de radio y
medios como COPE (La Linterna), esRadio (La noche de César),
El Mundo, La Razón y Libertad Digital. Actualmente
dirige el programa diario de radio y podcast La Voz y preside la
plataforma de televisión en línea César Vidal TV. [1, 2, 3]
- Obra literaria e
historiográfica: Es un autor muy prolífico con más de 100 o
200 títulos publicados (incluyendo ensayos históricos, novelas y
traducciones). Sus áreas de especialización incluyen la historia de
España, los regímenes totalitarios, las religiones y el cristianismo
primitivo. Entre sus obras más conocidas figuran Las Brigadas
Internacionales, Checas de Madrid y diversas investigaciones
históricas y religiosas. [1, 2, 3]
- Reconocimientos: Ha recibido
distintos galardones literarios y de periodismo, como el Premio Algaba de
Investigación Histórica y el Premio Finis Terrae de Ensayo. [1]
